Mundial Inglaterra 1966

Fue uno de los Mundiales con final comunicado más corrupto de la historia. Arreglos con los árbitros, designaciones digitadas y un calendario listo para que todo quedara en el hogar. La prensa en todo el mundo se realizó eco de las irregularidades y el conjunto de Bobby Charlton quedaría en la historia por hallar el exclusivo triunfo de los inventores del fútbol.

Todos los mundiales tuvieron su parte oscura. No todos los hechos saltan a la luz como sí ocurrió en el Mundial de Inglaterra 1966. Este fue el Mundial donde los dueños de casa actuaron con más descaro e impunidad que en ninguno, sin evaluar a los players, es evidente, nadie va a poder debatir la jerarquía de Bobby Charlton y empresa.

Por otro lado, la mano del poder se vio desde el inicio hasta el desenlace. La selección de Inglaterra como sede para el Mundial se tomo la decisión de en el congreso de la F.I.F.A. de 1960, llevado a cabo en Roma, Italia. Por entonces, el presidente del organismo en todo el mundo era el inglés Stanley Rous, ex árbitro de fútbol…

Participaron diez equipos de europa, cinco americanos y Corea del Norte, que no participa dado que los ingleses no les autorizaban las visas por causas reglas. España no se clasificaría. Las irregularidades llegarían con el pasar de los días. El fixture del campeonato y la organización de las jornadas la armó el país organizador. Todo quedó armado para que los equipos con superiores opciones, Brasil, Uruguay, Argentina, Portugal, Italia y Hungría, jugaran lejos de Londres, capital inglesa, y con algunos días de descanso entre un cotejo y otro.

Los de casa, en cambio, disfrutaron de cinco o seis días entre un partido y otro. Ya la prensa lo notaba y en las letras del periodista italiano Gino Palumbo se leía: “…la custodia del conjunto nacional inglés fué realizada por medio del calendario y la designación de los campos de juego, asumiendo un aspecto tan desfachatado que hace perplejidad inclusive en algunos ambientes británicos”.

El Mundial de 1966 se llevó a cabo en Inglaterra con muchas supones.

Pero se equivocaba, había más en esto del Robo para la Corona. Los países competidores debían enseñar a dos árbitros por país. Todos menos Inglaterra cumplieron con ello. Los de casa asignaron a Finney y a Howley, en un primer instante, pero después se dieron a conocer dirigiendo MacCabe, Taylor, Callegham, Dagnall y Crawfred todos ellos ingleses, el irlandés Adair y el escocés Philips. La mafia de los árbitros cobraba popularidad a nivel en todo el mundo. En el períodico Clarín de la Argentina se denunció tres meses antes del Mundial el viable arreglo para que Inglaterra se llevara la Copa.

Corea del Norte, dio la primer sorpresa después de remover a Italia en la etapa de grupos tras vencerle por 1-0 con un gol de Pak Doo Ik, un dentista y militar que practicaba el fútbol en sus momentos libres. Es que los coreanos poseían especialidad militar, todos eran comandantes soltero del batallón, una condición sine qua non para integrar el conjunto.

Los dirigentes coreanos debieron cambiar sus pasajes de vuelta a casa por billetes rumbo a Liverpool, donde enfrentarían a Portugal. Los coreanos viajaron sin reservas de hotel y aceptaron el ofrecimiento de una agrupación religiosa que les cedió sus dependencias. Italia, en cambio, regresó a casa y cambió el destino original (Roma) y por el de Génova…

Los periódicos italianos se hicieron eco de la catástrofe: “Vergogna Nazionale” (Vergüenza Nacional), “Azzurri, Vergogna” (Vergüenza Azzurra), “Il Nostro Calcio E´Morto” (Nuestro fútbol ha muerto), “La pagina piu nera del calcio italiano” (La página más negra del fútbol italiano).

Las fábulas cuentan que algunos players italianos comentaron que los coreanos, utilizando su semejante aspecto, modificaban numerosos players en el entretiempo. Otro de los enormes mitos nunca comprobados.

Corea cerraría una enorme participación en el Mundial cayendo frente Portugal. Los asiáticos vencían por 0-3 pero nació el poder de Eusebio La Pantera Negra de Mozambique que con 4 goles dio vuelta el marcador y Augusto concretó la remontada (5-3).

Brasil venía de ganar dos Mundiales consecutivos (Suecia 1958 y Chile 1962) y casualmente le tocó el grupo más difícil, el C que adjuntado con Bulgaria, Hungría y Portugal, formarían el Grupo de la Muerte. Casualmente, además, todos los partidos que disputó la verdeamarella fueron arbitrados en la terna por dos británicos, tanto como colegiados o como jueces de línea…

Brasil derrotó a Bulgaria, después perdió contra Hungría -donde fue lesionado brutalmente Pelé– y por último han quedado eliminados del torneo a manos de los portugueses. Sus players, fundamentalmente Pelé, fue salvajemente golpeado por búlgaros, el 12 de Julio en Liverpool, con goles de Pelé y Garrincha, donde sin importar los golpes triunfaron 2 a 0 (ante la pasividad del árbitro alemán Tschencher) y portugueses, partido disputado una semana luego del previo en la misma sede pero con un resultado adverso, 1 a 3 (con la permisividad del juez inglés McCabe) en la primera rueda, la cual no superaron y se marcharon con un Pele además golpeado por los portugueses.

En cuartos de final, un juez alemán, Rudolf Kreitlein, le regaló el partido contra Argentina a los Ingleses y un árbitro inglés, Finney, logró lo propio con Alemania contra Uruguay. Días antes a los partidos, los representantes de Argentina, Uruguay, España y de Unión Soviética fueron citados en un hotel londinense para el sorteo de los árbitros. Legaron puntualmente a la cita pero el sorteo ya se había llevado a cabo. Con un directivo alemán, otro sudafricano y Sir Stanley Rous, (presidente de la F.I.F.A., quien digitó los árbitros de los dos encuentros) bastó para cerrar las actas del un sorteo ‘limpio’. Después, el árbitro en todo el mundo holandés Leo Horn dijo: “…la F.I.F.A. está dominada por tres personas, Sir – Stanley – Rous…”.

El inglés Finney logró lo de el para dañar el conjunto uruguayo. Esa tarde en Birmingham, el colegiado ignoró una mano intencional del defensor alemán Schenellinger en la línea de misión y no contento con eso, expulsó a los charrúas Troche y a Silva. El resultado final fue conveniente para los de europa por 4-0.

En Wembley, el día previo al partido entre argentinos e ingleses, los albicelestes pidieron permiso para admitir el campo de juego, pero el mismo fue denegado por las autoridades británicas dado que en escasas horas se disputaría una carrera de perros…

No todo era robo. Bobby Charlton era una figura en todo el mundo

El partido fue otro Robo para la Corona. A los 36 minutos el capitán argentino Antonio Rattin sería expulsado por el colegiado alemán Rudolf Kreitlein. La intención del diez argentino, era comentar con el árbitro para enfriar el juego y el mediocampista insistía en estar comunicado colegiado hasta pidiendo un intérprete: Rattín no hablaba alemán ni inglés, en tanto que Kreitlein no entendía una palabra de español. Como no se usaban todavía las tarjetas amarilla ni roja, el jugador, una vez expulsado, se quedó diez minutos en el campo de juego, pidiendo que ingresara el traductor.

El colegiado alemán, se ve que además poseía talentos de instructor de clown, y adujo que le había expulsado a Rattín porque “me miró con mala intención, por eso me percaté que me había insultado”.

Imágenes rescatan el instante de la expulsión de Rattín y cómo el capitán albiceleste se marcha desconsolado del campo. Y después se sienta sobre la alfombra roja de la reina Isabel de Inglaterra, que se extendía desde la cancha al palco real. Estuvo unos diez segundos sentado y viendo el campo de juego hasta que deja finalmente el rectángulo y al pasar por el corner apretó con íra e impotencia el banderín que poseía la bandera de Enorme Bretaña. Los 70.000 espectadores ingleses lo despidieron al grito de “animals, animals”.

Un directivo de la Organización Inglesa, Joe Mercer, declaró: “Me se ve bastante duro despedir a un jugador del campo únicamente porque habló. Kreitlein se encontraba próximo de perder el control del juego y quiso ofrecer un caso de muestra. En mi punto de vista lo logró en un instante indebido con el hombre equivocado”.

Treinta minutos más aguantó la albiceleste con uno menos el embate inglés. Con la trampa de la ley del off-side, la defensa albiceleste contrarrestaba los asaltos ingleses hasta que el colegiado alemán no pitó una posición adelantada y llegó el gol inglés.

Al día siguiente el Comité Disciplinario de la FIFA fijó duras sanciones para Rattín (suspendido por 4 partidos de todo el mundo con la selección) y hasta se ha propuesto la exclusión Argentina del Mundial del ´70 por su “inconducta deportiva”. La hipocresía de Sir Stanley Rous estuvo a la orden: “La especialidad forma parte al deporte, los excesos tienen que ser castigados. Queremos sostener limpio nuestro juego”. La AFA fue multada con una sustancial suma de dinero.

El saludo incial antes del Inglaterra-Portugal, por las semifinales

En las semifinales, y sin atender lo que decía el calendario del Mundial, los directivos ingleses eligieron que su elegido continuara jugando en Wembley, en tanto que los portugueses perdieron la localía en Liverpool. Ganó Inglaterra 2-1. La otra semifinal la disputaron Alemania y la URSS, 2-1.

La final era la pautada, y además se sabía quién debía vencer. Inglaterra se impuso a Alemania por a 4 a dos, en el alargue. El tercer tanto de Inglaterra no debió ser convalidado, dado que la pelota disparada por Geoffrey Hurst pegó en el larguero y rebotó fuera de la portería defendida por Tilkowski. En imágenes de aquella cita se ve al línea soviético Bakhramov, levantando su banderín para indicar el gol y al colegiado suizo Dienst dialogando con el linier para convalidarlo.

Bakhramov afirmaría años más tarde: «No vi ingresar la pelota, pero Dienst descargó sobre mi espalda toda la compromiso». Después Hurst, anotó el cuarto gol. Los dueños de casa se consagraron y Hurst se transformó en el exclusivo jugador en transformar tres goles en una final.

Geoffrey Hurst, en actividad a lo largo de el Inglaterra-Alemania

Después de levantar la copa de todo el mundo, el entrenador inglés, Alf Ramsey, cuando le preguntaron si antes de empezar el torneo intuía que podían ganarlo afirmó: “No poseía la más mínima, ya que sabía que tenía la cooperación de Alí (diminutivo de Stanley) Rous y sus 40 ayudantes...”. Sobran las palabras…

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